domingo, 23 de marzo de 2025

Erythroxylum novogranatense- Coca (Información Cientifica no Recreativa)


Taxonomía
Reino:Plantae
División:Magnoliophyta
Clase:Magnoliopsida
Orden:Malpighiales
Familia:Erythroxylaceae
Género:Erythroxylum
Especie:Erythroxylum novogranatense

 

Erythroxylum novogranatense, la coca colombiana, es un arbusto de la familia Erithroxylaceae. Es, junto con E. coca, la coca, —llamada coca boliviana o coca huánuco para diferenciarlas—, una de los dos especies de las que se extrae cocaína

Son arbustos o árboles pequeños, que alcanzan un tamaño hasta 6 m de alto, perennifolios, casi siempre con ramitas en zigzag, sin lenticelas; plantas hermafroditas. Hojas oblongas u oblongo-elípticas, 2.5–7.5 cm de largo y 1.2–3.6 cm de ancho, ápice obtuso o redondeado, base aguda a atenuada, envés generalmente con las 2 líneas paralelas y/o con el panel central conspicuo, membranáceas, verde translúcidas cuando secas; estípulas brevemente persistentes y pronto marchitándose, 2.5–3.5 mm de largo, nervadura no estriada, ápice obtuso con 2 setas diminutas. Flores 1–3 (–10) por nudo, en las axilas de las ramitas de la estación en curso, con o sin hojas, pedicelos 3–7(–12) mm de largo; cáliz con lobos angostos a ampliamente ovados; tubo estaminal más corto o de la misma longitud del cáliz. Drupa 8–13 mm de largo y 4–7 mm de diámetro, endocarpo ovoide a elipsoide, redondeado a obtuso en el ápice, desigualmente 4-acostillado

Analisis de funciones curativas de Erythroxylum novogranatense y su enfoque cultural.

 Se realizó un estudio etnobotánico entre 2022-2023 en una comunidad campesina residente de la región de Capitanejo, Santander (Colombia). Objetivo: caracterizar la utilización dada a la planta de coca (Erythroxylum sp) en la región. Metodología: se hizo una revisión bibliográfica, se realizaron visitas a la región, se tomaron muestras de las plantas, se realizaron entrevistas abiertas. Resultados: Se encontró que la especie utilizada en la región es E. novogranatense var. novogranatense. Las formas de uso son: masticado y mezclado con cal, en infusión y macerada con alcohol para uso tópico. Existe otra forma no usada en la región, sobre la que tienen conocimiento, la harina de coca. Entre las razones de uso principales se encontró: aumentar la energía en el trabajo y vitalidad, mejorar el estado de ánimo, disminuir el insomnio, calmar la ansiedad, manejar dolores osteomusculares, mejorar la salud de los huesos y como alimento. Existe una alta probabilidad que esta sea una costumbre transmitida desde épocas precolombinas en esta región Conclusiones: Probablemente, la forma de uso de la coca viene de sincretismos entre la población indígena que habitaba la región y los colonizadores a la llegada de los españoles. No se encontró en la región utilización de la planta de manera extensiva o para extracción del alcaloide cocaína. Se presenta esta investigación para ampliar el conocimiento del uso tradicional de la hoja y ampliar la discusión abierta del patrimonio cultural que esta práctica puede representar para la nación, se espera contribuir a la discusión sobre el futuro de esta planta en el contexto mundial

TRADICIÖN y CULTURA DE LA Erythroxylum novogranatense 

La Erythroxylum novogranatense, conocida comúnmente como coca colombiana, ha desempeñado un papel significativo en la tradición y cultura de Colombia a lo largo de su historia, especialmente entre las comunidades indígenas y campesinas. Esta planta, nativa del territorio que abarca Colombia, Venezuela y Perú, no solo es conocida por ser una de las especies de las que se extrae la cocaína, sino que también tiene una profunda relevancia cultural, espiritual y práctica que trasciende su asociación con el narcotráfico.
Orígenes y Domesticación
La coca ha sido cultivada en los Andes y regiones adyacentes de Colombia durante milenios. Evidencia arqueológica sugiere que su uso se remonta al menos a 8,000 años en Sudamérica, y en el caso de la Erythroxylum novogranatense, su domesticación en Colombia está ligada a las culturas precolombinas como los muiscas, quimbayas y otros pueblos indígenas. Estos grupos utilizaban la hoja de coca como un elemento central en sus prácticas cotidianas y rituales. Por ejemplo, los orfebres muiscas y quimbayas, alrededor del siglo XIII, empleaban la coca como estimulante, mientras que en sitios como San Agustín, se cree que fue utilizada por las culturas que tallaron las famosas estatuas monolíticas.
El nombre "novogranatense" proviene del Virreinato de Nueva Granada, el antiguo nombre colonial de Colombia, lo que refleja su arraigo en la región desde tiempos prehispánicos. A diferencia de la Erythroxylum coca, más común en Perú y Bolivia, la variedad colombiana se adaptó a climas cálidos y estacionalmente secos, como los de la Sierra Nevada de Santa Marta, el Cauca y el Huila.
Significado Cultural y Espiritual
Para las comunidades indígenas de Colombia, como los kogui, arhuacos y wiwa de la Sierra Nevada de Santa Marta, la coca, conocida localmente como "hayo", es mucho más que una planta: es un símbolo sagrado y una herramienta de conexión con el mundo espiritual. El acto de "mambeo" —masticar las hojas de coca junto con una sustancia alcalina como ceniza de conchas marinas o cal— es una práctica ritual que fomenta la reflexión, la comunicación y el equilibrio con la naturaleza. Los indígenas consideran que la coca les otorga energía, claridad mental y resistencia física, siendo esencial en largas jornadas de trabajo o caminatas por terrenos difíciles.
En estas culturas, la coca no se consume de manera aislada, sino que está integrada en un sistema de valores y cosmologías. Por ejemplo, los kogui la utilizan en ceremonias para consultar a los "mamos" (líderes espirituales) y mantener la armonía con la Madre Tierra. Este uso contrasta fuertemente con la percepción moderna de la coca como mera materia prima para la cocaína, destacando una tradición que prioriza lo espiritual sobre lo material.
Uso Tradicional y Práctico
Además de su dimensión espiritual, la coca ha sido un recurso práctico en la vida diaria. Las hojas se han empleado como estimulante natural para combatir el hambre, el cansancio y la altitud, especialmente en regiones montañosas. Comunidades campesinas e indígenas han usado la coca para aliviar dolores, tratar enfermedades menores y como suplemento nutricional, gracias a su contenido de vitaminas y minerales. Históricamente, los porteadores indígenas de regiones como Popayán, en el sur de Colombia, masticaban coca para soportar largas caminatas cargando pesados bultos, una práctica documentada por viajeros europeos desde el siglo XVI.
En el período colonial, los españoles observaron y registraron este uso. Américo Vespucio, en 1499, describió cómo los nativos de la costa caribe colombiana masticaban coca, siendo una de las primeras referencias europeas a esta tradición. Aunque los colonizadores intentaron restringir su uso por considerarlo pagano, la práctica persistió y se adaptó, integrándose incluso en la cultura mestiza.
Transformación y Conflicto Moderno
Con el tiempo, la Erythroxylum novogranatense pasó de ser un elemento cultural a convertirse en un recurso económico y político. Durante el siglo XX, el auge del narcotráfico transformó su imagen y uso, llevándola al centro de un conflicto que marcó la historia reciente de Colombia. Sin embargo, las comunidades tradicionales han luchado por preservar su significado ancestral frente a esta estigmatización. En regiones como el Cauca, el Huila y la Sierra Nevada, el cultivo de coca sigue siendo parte de la economía y la identidad local, aunque a menudo en tensión con las políticas estatales de erradicación.
Legado y Revalorización
Hoy en día, hay un movimiento creciente en Colombia para revalorizar la coca y desvincularla de la narrativa del narcotráfico. Investigadores y comunidades abogan por reconocer sus propiedades medicinales, nutricionales y culturales, proponiendo usos alternativos como infusiones, harinas o productos cosméticos. Este esfuerzo busca devolverle a la Erythroxylum novogranatense su lugar en la historia como un símbolo de resistencia cultural y patrimonio vivo de los pueblos colombianos.
En resumen, la tradición y cultura de la Erythroxylum novogranatense en Colombia reflejan una historia compleja de adaptación, espiritualidad y supervivencia. Desde su uso sagrado en tiempos precolombinos hasta su papel en la Colombia contemporánea, la coca colombiana sigue siendo un puente entre el pasado y el presente, entre lo humano y lo divino, en el corazón de la identidad nacional.


Según el Centro Nacional de Memoria Histórica de Colombia, entre 1958 y 2013, el conflicto armado dejó aproximadamente 220,000 muertos, de los cuales 177,307 fueron civiles y 40,787 fueron combatientes. Además, se estima que más de 5 millones de personas fueron desplazadas entre 1985 y 2012, y que el total de víctimas registradas del conflicto supera los 9 millones hasta abril de 2022, según el Registro Único de Víctimas. De estas, no todas son atribuibles directamente a la cocaína, pero el narcotráfico, especialmente el relacionado con la cocaína, ha sido un factor clave que exacerbó la violencia.

El comercio de cocaína, derivada de la Erythroxylum novogranatense y otras especies de coca cultivadas en Colombia, comenzó a tener un impacto significativo en el conflicto a partir de la década de 1970, cuando el país se convirtió en un proveedor importante de marihuana y luego de cocaína para el mercado internacional. Grupos armados como las FARC, el ELN, los paramilitares y los carteles de la droga (como el de Medellín y el de Cali) financiaron sus operaciones con los ingresos del narcotráfico, lo que intensificó los enfrentamientos y victimizó a la población civil atrapada en el fuego cruzado o blanco de retaliaciones.
Un informe de la Comisión de la Verdad de Colombia (2022) señala que la "guerra contra las drogas" y las políticas prohibicionistas, impulsadas en gran parte por Estados Unidos a través de iniciativas como el Plan Colombia, prolongaron el conflicto al fusionar la lucha antinarcóticos con la contrainsurgencia. Esto resultó en miles de víctimas adicionales, incluyendo campesinos forzados a cultivar coca, desplazados por fumigaciones y personas afectadas por la violencia entre grupos armados que disputaban el control de las rutas y zonas de producción. Algunos expertos sugieren que, si se incluyen las víctimas no reportadas, el total de muertes relacionadas con el conflicto podría acercarse a 800,000 personas, con un porcentaje significativo vinculado indirectamente al narcotráfico.
En resumen, aunque no hay una cifra precisa de víctimas exclusivamente por la cocaína, se estima que decenas de miles de muertes y millones de desplazamientos están relacionados con la dinámica del narcotráfico dentro del conflicto armado colombiano. La cocaína no fue la causa original del conflicto, pero sí un combustible que amplificó su escala y brutalidad.

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